El año que comienza en unas horas se antoja lleno de emociones y de nuevas vivencias. Pero hemos de ser conscientes de que cuanto más intensas son las emociones, más hay que trabajar para vivirlas. Y eso es lo que llevamos haciendo todos estos años: trabajar.
Pero las metas no solo se consiguen con esfuerzo, también hay que tener fe. Y en una hermandad la fe es la herramienta indispensable para que el trabajo sea edificante y eficaz. Sin fe, no hay nada, todo está vacío. Las marchas, los bordados o los cabildos son solo deleites o quehaceres que no tienen significado sin la fe. Y la fe es personal, pero hemos elegido vivirla en fraternidad con nuestros hermanos.
Si seguimos trabajando y perseverando en la fe, cuando nos postremos ante Dios en el sagrario de la catedral, todo habrá tenido sentido. Si Redentor y Mediadora son solo un entretenimiento, nos estaremos perdiendo mucho y estaremos perdiendo el tiempo.
Seguro que los hermanos de la Mediadora sabrán vivir los días que nos esperan con la fe que nuestros titulares se merecen. Pero no esperemos a esos días, Ellos siempre están con nosotros.
























