El año pasado, tal día como hoy, titulamos
esta entrada como “Al menos, este año no”. Tras la experiencia de hace solo
unas horas, podemos decir “Gracias al cielo”.
La previsión fue absolutamente acertada.
Entre las 18:00 y 19:00 horas disminuía radicalmente la probabilidad de precipitaciones, y así
ocurrió. La Comisión Permanente decidió retrasar la salida hasta las 18:45 y
así burlar las pequeñas gotas que aún caían en nuestra zona. Tras la experiencia del año
pasado, todos juntos, nazarenos, hombres de trono, comisión externa y Junta de Gobierno,
supimos afrontar la situación de manera tranquila y sosegada.
El día de lluvia se tornó en noche perfecta
para contemplar a la Virgen de Las Delicias en su trono. Una calle tras otra,
una curva tras otra, el numeroso público que acompañó a la Mediadora en su
caminar, disfruto de un trono bien llevado y de un cortejo que, pese a la
juventud de sus integrantes, discurre con un saber estar que muchos adultos no
saben mantener. Esperemos que todos estos jóvenes hermanos crezcan en nuestras filas de nazarenos y aprendan el verdadero espíritu de la penitencia de una procesión.
Nuestra Madre no podía estar mejor vestida,
las flores dispuestas con más exactitud, la cera con más cariño colocada ni nuestros sellos con más arte dibujados. La
selección de marchas seguro que supo satisfacer el gusto de los cofrades más
exigentes. Mención especial merece la última curva del recorrido, en la que, a
sones de Margot, pudimos asistir a un
delicatessen cofrade con el que cerramos una noche iluminada por una candelería
que nunca se llegó a apagar.
Durante la procesión, algunas voces decían
que el paso este año era especialmente corto durante las marchas y un poco
largo al tambor. Quizás sea porque nuestros hombres de trono quieran superarse
año tras año demostrando cómo se trabaja lentamente al son de la música y
quizás, estén practicando el paso que dentro de poco nos pueda llevar al
centro. Sea como fuere, los 130 corazones que ayer dejaron el alma bajo el
varal se merecen el gran aplauso que ellos mismos se regalaron tras el último
toque de campana.
Un año duro, con obras en la parroquia, traslado
al Oratorio, tinglao y muchas preocupaciones, se cerró ayer con la satisfacción
de la respuesta a la llamada de colaboración de todos ante esta situación. Hemos
contado con muchos hermanos durante la Cuaresma, y ayer, tras el cansancio, muchas
manos trabajaron con alegría para que hoy, la jornada de ayer solo quede como
un dulce recuerdo que comentar.
Gracias también a los que se acuerdan de la Virgen
Mediadora en su día grande. La gran petalada de calle Trafalgar que año a año
se vuelve más emocionante y otras que han empezado a surgir, a la Hermandad del Carmen de Huelin, Peña La Paz, Peña Sixto, AAVV Santa Paula y algún que otro devoto de muchos años. La Hermandad es
de sus hermanos, pero una vez al año la Cofradía pasea a su Virgen para el
disfrute de todos aquellos que la esperan con cariño verdadero. Más que un
agradecimiento merecen por su continuado apoyo cuatro cargos y cuatro amigos: el concejal y la directora de
nuestro distrito, Raúl Jiménez y María Huelin, el director de nuestro colegio, José Antonio Villatoro, y el delegado de hermandades, Francisco Aranda.
La mejor manera de finalizar el Viernes de Dolores es responder a la pregunta que todo el mundo hace: el Nazareno Redentor del Mundo saldrá como lo hace su Madre Mediadora, con el amor y el trabajo de sus hijos.